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Disfrutamos los sonidos del silencio
Por Luis Piedra Cueva - Fotos: Luis Piedra Cueva
Generalmente, colocarse al volante de un vehículo de alta gama, genera una sensación particular de placer y bienestar, diferente a la que genera cualquier otro auto. Pero si además resulta que nos encontramos con la estrella plateada en el centro del volante, esa sensación muta en una especie de emoción provocada en parte por toda la historia que hay detrás de la marca alemana, y en parte por el estilo reinante en su interior, tradicional de todos sus automóviles.
Exactamente eso es lo que nos sucedió con este vehículo de Mercedes-Benz. Autolíder Uruguay, Representante Importador de la marca, puso a nuestra disposición una unidad del modelo GLK 280, de tal modo que pudiéramos obtener una evaluación de su conducción para transmitirla luego a nuestros lectores en la Sección Impresiones de Manejo.
Es un SUV (Deportivo Utilitario) de la clase G, que tiene sus orígenes en el antiguo Geländewagen, llamado G1, del que se fabricaron 7 ejemplares entre 1926 y 1928, con motor de 6 cilindros, 50 CV de potencia y 2.400 kg de peso. Contaba con tracción en las 4 ruedas, pero mediante un doble eje trasero. Le sucedieron el G4 (1934-1939) y el G5 (1937-1941). En este último, la tracción se hacía a través de las 4 ruedas pero ya sin el doble eje, contando con los 3 diferenciales bloqueables.
La denominación GLK proviene de Gelände (del alemán: campo), L de lujo y K de compacto. Su diseño, esencialmente rectilíneo, le brinda una apariencia de tamaño menor al que tiene en realidad. Mide 4,53 mts. de largo, 1,84 mts de ancho, 1,69 mts. de alto y pesa 1.830 kg. Según Mercedes-Benz, se ha buscado mantener el espíritu del antiguo Clase G en la presencia del GLK. A pesar de la escasez de formas redondeadas, su coeficiente de resistencia aerodinámico es de 0,35.
El aspecto es robusto y sólido desde cualquier sector que se lo mire. Al frente, debido a la parrilla de 3 elementos con el gran logo central, los faros semi trapezoidales que invaden levemente los laterales, la entrada de aire inferior y el ancho de las ruedas que lo muestran aguerrido y bien plantado en el piso. Lateralmente, se aprecia la cintura alta con molduras en forma de cuña, el rodado de 19” con neumáticos de perfil bajo 235/60 y las llantas deportivas. Por detrás, vemos los grandes faros envolventes, una amplia luneta y las dos voluminosas salidas de escape, en la parte baja.
El interior es agradable y sobrio. La calidad de Mercedes-Benz se aprecia en las terminaciones y en los materiales utilizados. No hay exceso de comandos y su utilización es simple e intuitiva. La consola central tiene una pantalla en la parte superior, que brinda información general de audio y telefonía. Más abajo se encuentran las entradas de aire, luego los controles del equipo de audio, y por último, los comandos del climatizador bi zona, denominado Thermatic 2-zone.
El cuadro de instrumentos es sencillo y claro. El reloj central, además de velocímetro, oficia de pantalla de la computadora de a bordo en la parte interior de la circunferencia. Allí se pueden ver las diferentes configuraciones personalizadas de información y el tipo de conducción seleccionado. Cuenta con volante multifunción, que permite controlar el volumen de la radio y el sistema de telefonía en uno de los extremos, y la configuración de la computadora en el otro. Por detrás, están las paletas para utilizar la caja de cambios en el modo secuencial cuando se opta por una conducción deportiva, y en la parte izquierda se ubican dos palancas: una con las funciones de los limpiaparabrisas, señaleros y cambio de luces, y la otra con las del limitador y regulador de velocidad.
Entre los asientos delanteros, se encuentra una gaveta guardaobjetos cerrada mediante dos tapas que ofician de apoyabrazos, y dos grandes posavasos. No hay palanca de freno de mano, pues éste se activa mediante un pedal ubicado sobre el lateral, activable con el pie izquierdo.
Cabe mencionar el sistema lumínico interior que brinda diferentes opciones como luz de lectura, luz de cortesía y luces en las puertas, además de la iluminación general con focos delanteros y traseros.
Los asientos traseros son amplios y cómodos, con un amplio espacio para las piernas. Contienen una pequeña mesa con posavasos, incrustada en el respaldo.
La posición del conductor es impecable. Además de la altura natural del SUV, los ajustes múltiples del asiento, que se ajusta correctamente al cuerpo, permiten encontrar fácilmente el punto exacto ideal. La visibilidad también es muy buena en todos los sentidos, contribuyendo para ello la leve inclinación del capó. Los espejos exteriores, de tamaño correcto, se ajustan perfectamente al conductor, destacándose el sistema antireflejo automático que tiene todo el conjunto retrovisor.
Y si bien es placentero el solo hecho de estar a bordo del GLK 280, la fiesta comienza cuando se gira la llave de encendido y el motor se pone en marcha. Prácticamente inaudible, este 6 cilindros de 3.000 cc manifiesta sus bríos apenas se presiona el acelerador. Sus 231 CV de potencia con 300 Nm de torque, brindan una comodidad mayúscula dentro del tránsito urbano, con niveles relativamente económicos de consumo de combustible, que se ubican en régimen combinado, en el entorno de los 10 km/lt. Claro que para lograrlo, funciona eficazmente la caja de cambios automática de 7 velocidades. Si bien las relaciones entre marchas de las primeras 4 parecen algo cortas, igualmente es disfrutable escuchar el suave ronquido que produce el motor, y más aún cuando se le somete a exigencias, música semejante a una sinfonía para nuestros oídos. Quien prefiera una conducción más entretenida, puede optar por el modo deportivo. Se activa con un leve toque lateral a la palanca de cambios, y así la caja funciona de manera secuencial. Permite además la opción de utilizar las paletas ubicadas detrás del volante para efectuar los cambios.
La suspensión es muy sólida. Transitando por calles muy deterioradas, se siente firme, pero perfectamente equilibrada de tal modo que no se transmiten los sacudones al cuerpo. Tampoco se escuchan ruidos de golpes al pasar sobre los baches.
Posiblemente sea en la ruta donde más se disfruta, pues el nivel de silencio es impactante aún en velocidades altas, lo que permite mantener el volumen de la música, correctamente distribuida por el sistema de parlantes, lo suficientemente bajo para que sea una buena compañía. En las curvas rápidas se mantiene firme, participando en ello también la tracción total permanente que reparte el 45% en las ruedas delanteras y el 55% en las traseras. Cuenta con limitador de velocidad, y resulta muy cómodo para viajes largos el regulador, que permite establecer y fijar la que el conductor prefiera para poder sacar el pie del acelerador.
Para completar sus aptitudes “ruteras”, cuenta con un baúl maletero de 450 dm3. Cubierto por el piso, que funciona como tapa, se encuentra el neumático de auxilio, que viene completamente desinflado. A su lado, se encuentra el compresor correspondiente, que suministrará el aire necesario para el inflado cuando se presente la ocasión de utilizarlo.
Tiene todos los elementos de seguridad necesarios, como control de estabilidad ESP, ABS, 9 airbags y sensor trasero que alerta sobre la aparición de obstáculos en ese sector. Además los faros son regulables desde el interior.
Como aspectos negativos, y solamente por tratarse de detalles menores, mencionaremos la poca cantidad de lugares guardaobjetos, pero que aún así, teniendo en cuenta los bolsillos de las puertas, los que hay resultan suficientes para las cosas que se pueden llevar en las manos y/o bolsillos. Por otra parte, el espacio que queda entre el apoyabrazos y el asiento del conductor, es algo estrecho para abrochar el cinturón de seguridad, pues queda poco lugar para introducir la mano con la hebilla a la hora de colocárselo.
En conclusión, Mercedes-Benz introduce en el mercado un Deportivo Utilitario de alta gama, ideal para quienes verdaderamente disfrutamos de la conducción, con características bien definidas y destacables: seguridad, solidez, potencia y por sobre todo, un increíble silencio. Y todo el estilo Mercedes-Benz. |